Thursday, January 26, 2006

El mejor regalo que te puede hacer un libro es llevarte a otro libro, una lectura no es completa si no susurra otro rumbo, y ello, tal como las casualidades de la vida, no se nos imponen sino que las escogemos. Somos nosotros quienes decidimos si las escuchamos o no, en últimas si las seguimos. así es, porque la vida es una carrera detrás de los que se nos…..-presenta, tal vez.

( en fin….)

Odio ponerme así de abstracta, odio no poder decir con palabras simples, que hoy camino al trabajo, a eso de las once de la mañana, lloré porque mientras leía a Brice Echenique me di cuenta de ello. Me di cuenta que el encanto por esas tres frases lo tenia desde hace tiempo. Potencialmente me lo había dado él.

¿Qué será este cuento mio por la literatura peruana?

Wednesday, January 25, 2006

y me levanto en una mañana que parece igual a todas las mañanas y me doy cuenta que mi vida no ha sido mas que recuerdos, recuerdos de nuestros recuerdos y, también, los no recuerdos de cómo éramos antes de nuestros recuerdos. en otras palabras, no es otra cosa que una recolección de recuerdos inventados

Sunday, January 15, 2006

… hoy escribo en medio de este viaje, en un pueblo entre Boston y New York llamado Hartford, nombre que me hace dudar un poco -en serio- si tome la ruta adecuada. Hoy a las 3: 45, ya son las 7:45, salí de NYC rumbo a esa ciudad más fría, y, por primera vez, tomo (en este caso) un bus, con la plena seguridad que los siguientes tres días no pasará absolutamente nada. Días atrás fui a DIA, uno de los museos más, cómo decirlo, encantadores ¿de pronto? que me he encontrada en este viaje. En medio de un pueblo, de esos en los que no hay más de veinte casas que desde 1920 (¿?) rodeaban una fábrica gigante de la Nabisco (ahora es la instalación de DIA) le da al museo una especie de aura, de magia, de ese no sé qué que nos gusta crear. Y aquí, tal como creo que lo dijo Benjamín, la travesía, un viaje a ese lugar inimaginado, es aquella que te encanta y que te sorprende… y era de eso de lo que quería hablar hoy, pero cómo siempre me voy saltando por las tangentes… Para llegar a DIA tuvimos que estar en un tren por lo menos dos horas, y ahí al igual que ahora, me puse a pensar en la gracia que trae mirar por la ventana. La ventana del tren, la ventana del carro, la ventana del avión, es un marco especial que te da conciencia de estar viajando, de estar atravesiando.

Otra de las cosas que me acordé, y, últimamente no sé porqué las lecturas que he hecho están cobrando sentido y pasajes de ellas se están convirtiendo en imágenes y en visiones, fueron escenas de ciertos libros que transcurren en el momento de la travesía, generalmente en un tren; y así llegó a mi mente H. Castorp (¿?) cuando miraba por la ventana. Él ni se imaginaba, claro que intuía, lo que pasaría en la montaña; me acuerdo tanto que una de las pocas cosas que reafirmaba era la fecha inaplazable de su regreso –y, ahora sé que tanta reafirmación no es más que pura negación. Es grandioso, con ello me di cuenta que los libros no son otra cosa que los recuerdos que formamos de ellos (pero eso sería tema de otro post) y también que sólo en el momento de atravesiar, se viaja. Y en la travesía sólo se mira por la ventana. Que sensación tan rara, ya no somos nosotros los mirados sino los que miramos, ese debe ser el encanto del viaje, cambio de perspectiva, cambio de espectador.


Por otro lado, los puentes de New York y Stevie Wonder me hacen feliz.

Saturday, January 07, 2006

Spanglish

… tenia miedo porque él era un “gigolo boricua” y ella era una simple americana. Él, con un cierto dejo de acento, la llamaba así: “mi gringa”; hablaba perfecto ingles, cosa que en su familia pudieron difícilmente reconocer -entendible era hijo de inmigrantes y ellos todavía pensaban que su ciudad pertenecía a alguien. En el tren se veía nerviosa, le cogía la mano, lo buscaba y trataba de quererlo, él le decía que no hiciera eso, que se parecía a su abuela que cada vez que lo veía lo cogía a besos. Él era todo un boricua y ella ni siquiera pudo entender lo que quiso decir. Ni esperar la reacción, porque ella, a pesar de su inseguridad, sabía que así él lo negara con sus cejas depiladas, la ropa negra y de estilo, había una barrera que los separaba. Ella era tímida y él no. ella notaba que yo los miraba y él apenas pensaba que yo le coqueteaba. No era eso…era la sensación de que el spanglish sí existe, él tratando de negar su idioma, su raíz, su no-acento, y ella queriendo saber qué era lo que no le permitía entenderlo. Eso es spanglish, una unión imperceptible en la mitad de un viaje entre la 42 y la 51.

Crónicas no tan newyorkinas

....en la búsqueda de algo con que vivir:

1. Se debería llamar experiencia de vida no hoja de vida

“Catering”
Quien le dice a uno que no es suficiente experiencia servir a toda la familia (incluyendo primos, abuelos, novias y novios respectivos, algunos ex, suegros, en fin, hasta vecinos) en las navidades, año nuevo, el día del padre, de la madre, los cumpleaños, etc… (todas las 50 fechas celebradas en Colombia). Quien lo haya vivido sabe lo que es estar en una comida familiar. Claro que tengo experiencia como mesera. De hecho, de banquetes: he trabajado casi por 10 años en Servicio de Banquetes Familiares no Registrados y no Remunerados.

A la pregunta: “Eres persuasiva con los clientes, eres capaz de vender algo? Eres arriesgada en las ventas?” Claro que sí. Mi negocio de brownies en el colegio prosperó por unos cuantos años… hasta que me cogieron. Negocios clandestinos, que llaman.

Relacionista pública: No era eso lo que hacia en los últimos semestres en la revista de la Universidad (qué el regateo de la cerveza, qué la búsqueda del sitio, qué la organización del evento, qué la publicidad). Y si eso no es suficiente, que más experiencia que ir hablar con todas las secretarias para arreglar un problema de la universidad.

Manejo de clientes en tiendas de ropa: cuantas crisis de ropa no he sobrevivido con todas mis amigas horas antes de salir a alguna fiesta. Estoy segura que ese tipo de cosas te dan demasiada experiencia.
Niñera: media hora semanal con mis primas de cinco años. Quien dice que no vale?

En fin… por ahi va mi hoja de vida. Cuando consiga trabajo les cuento a todos.