Monday, November 28, 2005
Por último
A quien le interese: Ximena se muda por un mes a NYC el 15 de Diciembre. Ximena está feliz por eso, piensa que podrá ser la parte más encantadora de su viaje... Ella vivirá en Brooklyn.
Entre deudas y juegos, más juegos que deudas
Dedicado al Sr Guillot por aquellos reproches que suele hacerme -así él diga que no me los hace, y, que ni siquiera, reproches son-
… claro que, agradeciéndole y reconociendo que es de los pocos/locos que me acompañan en empresas o juegos como este.
Esta mañana cuando desperté me di cuenta que había soñado “retrospectivamente” con mi paso por filosofía, o mejor, con mi paso por el departamento de filosofía. Después de pensarlo un poco, y atribuirlo no sólo a la ansiedad que me produce las malas jugadas que me hace la CIA, sino a los chismes sobre la asamblea permanente, bloqueo y ahora cierre de la U, me di cuenta que mi sueño se refería a otra cosa.
Era mi propia conciencia recordándome lo poco sensata –de pronto- pero sobre todo lo poco rigurosa, que yo he sido con mi carrera. Y me dije ahí mismo: “claro, es por eso que más de uno ha apelado a mi destierro del depto” (hay que aclarar que el Sr Guillot no ha sido uno de ellos). Sin embargo, minutos después caí en cuenta que la falta de sensatez no ha sido el caso, y no es que yo haya sido poco seria (de pronto poco rigurosa sí), sino que para mí esto de la filosofía, ha sido todo un juego. ¿Y quien puede negar que los juegos carecen de seriedad? Desde un juego de parqués, Tío Rico o Risk pasando por la más abrumadora partida de ajedrez, sabemos que cuando jugamos, jugamos en serio. En estos casos, en unos más acentuados que en otros, el tiempo o se estanca o se pasa volando (depende del punto de vista del jugador), nuestro amigo más cercano -en circunstancias comunes y corrientes- puede convertirse en el enemigo más fuerte, y, sobre todo, en ese pequeño lapso, mientras jugamos, no somos nosotros sino que nos convertimos en la ficha que está en juego, o mejor, en riesgo.
Para ello más allá de la experiencia, también puedo apelar a argumentos de autoridad. No ha sido en vano que muchos de los filósofos (casualmente nacidos en tierras donde se encuentra hoy el Sr Guillot) lo han escrito. En términos pocos rigurosos (argumentativamente hablando) puedo decir que Kant y Schiller vieron en el juego la posible conciliación entre naturaleza y moralidad, que Gadamer vio la obra de arte cómo el único juego posible donde el hombre podía transformarse, y, Benjamín (sí, mi favorito) vio en el juego y también en el sueño (pero eso sería tema de otro post) la verdadera posibilidad de conocimiento (él habla de la Historia que está en juego).
… Y yo mientras recordaba ésto y mi sueño al mismo tiempo -es claro que mi vida en los últimos años se ha resumido en ellos- me llegaba a la mente las imágenes de esa lógica IV (con Victor Tapia, se acuerdan?) -que quien sabe si fue un juego para todos- o esas clases de Hannah Arendt (donde el juego se nos hacia cada vez más serio), y esos últimos días de Saga: donde se jugaba entre artículos que algunos llevaban a publicación y petacas de cerveza que intentábamos regatear días antes de lanzamiento…… Filosofía sí ha sido un juego, y aunque para algunos ha tenido reglas diferentes, ahora sé que sí he estado metida en él, y, tal como lo quiero dejar no tan implícito acá, la pregunta que me queda es si en verdad quiero seguir dentro de ella ... ¿será que ya estoy demasiado involucrada? ¿será que si me lo he tomado realmente en serio?
… claro que, agradeciéndole y reconociendo que es de los pocos/locos que me acompañan en empresas o juegos como este.
Esta mañana cuando desperté me di cuenta que había soñado “retrospectivamente” con mi paso por filosofía, o mejor, con mi paso por el departamento de filosofía. Después de pensarlo un poco, y atribuirlo no sólo a la ansiedad que me produce las malas jugadas que me hace la CIA, sino a los chismes sobre la asamblea permanente, bloqueo y ahora cierre de la U, me di cuenta que mi sueño se refería a otra cosa.
Era mi propia conciencia recordándome lo poco sensata –de pronto- pero sobre todo lo poco rigurosa, que yo he sido con mi carrera. Y me dije ahí mismo: “claro, es por eso que más de uno ha apelado a mi destierro del depto” (hay que aclarar que el Sr Guillot no ha sido uno de ellos). Sin embargo, minutos después caí en cuenta que la falta de sensatez no ha sido el caso, y no es que yo haya sido poco seria (de pronto poco rigurosa sí), sino que para mí esto de la filosofía, ha sido todo un juego. ¿Y quien puede negar que los juegos carecen de seriedad? Desde un juego de parqués, Tío Rico o Risk pasando por la más abrumadora partida de ajedrez, sabemos que cuando jugamos, jugamos en serio. En estos casos, en unos más acentuados que en otros, el tiempo o se estanca o se pasa volando (depende del punto de vista del jugador), nuestro amigo más cercano -en circunstancias comunes y corrientes- puede convertirse en el enemigo más fuerte, y, sobre todo, en ese pequeño lapso, mientras jugamos, no somos nosotros sino que nos convertimos en la ficha que está en juego, o mejor, en riesgo.
Para ello más allá de la experiencia, también puedo apelar a argumentos de autoridad. No ha sido en vano que muchos de los filósofos (casualmente nacidos en tierras donde se encuentra hoy el Sr Guillot) lo han escrito. En términos pocos rigurosos (argumentativamente hablando) puedo decir que Kant y Schiller vieron en el juego la posible conciliación entre naturaleza y moralidad, que Gadamer vio la obra de arte cómo el único juego posible donde el hombre podía transformarse, y, Benjamín (sí, mi favorito) vio en el juego y también en el sueño (pero eso sería tema de otro post) la verdadera posibilidad de conocimiento (él habla de la Historia que está en juego).
… Y yo mientras recordaba ésto y mi sueño al mismo tiempo -es claro que mi vida en los últimos años se ha resumido en ellos- me llegaba a la mente las imágenes de esa lógica IV (con Victor Tapia, se acuerdan?) -que quien sabe si fue un juego para todos- o esas clases de Hannah Arendt (donde el juego se nos hacia cada vez más serio), y esos últimos días de Saga: donde se jugaba entre artículos que algunos llevaban a publicación y petacas de cerveza que intentábamos regatear días antes de lanzamiento…… Filosofía sí ha sido un juego, y aunque para algunos ha tenido reglas diferentes, ahora sé que sí he estado metida en él, y, tal como lo quiero dejar no tan implícito acá, la pregunta que me queda es si en verdad quiero seguir dentro de ella ... ¿será que ya estoy demasiado involucrada? ¿será que si me lo he tomado realmente en serio?
23
Puede llegar a ser un poco arrogante escribir preciso unos días antes de mi cumpleaños (para aquellos que no lo recuerdan es el miércoles, sí el 30), pero bueno, todos saben que me encanta cumplir años, y claro, que me feliciten.
ese día serán 23.
23 absolutamente distintos: son 23 fuera de mi casa, de mi ciudad (cualquiera puede decir cuanto quiero Bogotá y lo difícil que yo creía que podía ser) … 23 lejos... intentando apropiarme de un lugar donde la rutina ni siquiera se mide por el tiempo. acostumbrándome aún a una ciudad que cuando pisé, el sol se iba a las 9; y hoy, a 48 horas del 30 o del 23, el día se queda corto antes de las cinco. así es. son 23… 23 que nunca me imagine, 23 que por eso mismo me enseña que la vida te da cosas que ni siquiera has esperado. 23 donde los planes pasan a un segundo plano y 23 que te dicen que nostalgia no es dolor por una perdida, sino es el reconocimiento en ella. Son 23, ni uno menos.
ese día serán 23.
23 absolutamente distintos: son 23 fuera de mi casa, de mi ciudad (cualquiera puede decir cuanto quiero Bogotá y lo difícil que yo creía que podía ser) … 23 lejos... intentando apropiarme de un lugar donde la rutina ni siquiera se mide por el tiempo. acostumbrándome aún a una ciudad que cuando pisé, el sol se iba a las 9; y hoy, a 48 horas del 30 o del 23, el día se queda corto antes de las cinco. así es. son 23… 23 que nunca me imagine, 23 que por eso mismo me enseña que la vida te da cosas que ni siquiera has esperado. 23 donde los planes pasan a un segundo plano y 23 que te dicen que nostalgia no es dolor por una perdida, sino es el reconocimiento en ella. Son 23, ni uno menos.
Friday, November 18, 2005
Ayudando a mi prima me (re)encontre con esto
"¿Qué es en el fondo esa historia de encontrar un reino milenario, un edén, un otro mundo? Todo lo que se escribe en estos tiempos y que vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia. Complejo de la Arcadia, retorno al gran útero, back to Adam, le bon sauvage (y van...), Paraíso perdido, perdido por buscarte, yo, sin luz para siempre... Y dale con las islas (cf. Musil) o con los gurús (si se tiene plata para el avión Paris-Bombay) o simplemente agarrando una tacita de café y mirándola por todos lados, no ya como una taza sino como un testimonio de la inmensa burrada en que estamos metidos todos (…)
Por lo demás hay que ser imbécil, hay que ser poeta, hay que estar en la luna de Valencia para perder mas de cinco minutos con estas nostalgias perfectamente liquidables a corto plazo. Cada reunión de gerentes internacionales, de hombres-de-ciencia, cada nuevo satélite artificial, hormona o reactor atómico aplastan un poco mas estas falaces esperanzas. El reino será de material plástico, es un hecho. Y no que el mundo haya de convertirse en una pesadilla orwelliana o huxleyana; será mucho peor, sera un mundo delicioso, a la medida de sus habitantes, sin ningún mosquito, sin ningún analfabeto, con gallinas de enorme tamaño y probablemente dieciocho patas, exquisitas todas ellas, con cuartos de baño telecomandados, agua de distintos colores según el día de la semana (…)
Es decir un mundo satisfactorio pare gentes razonables.
¿Y quedará en el alguien, uno solo, que no sea razonable?
En algún rincón, un vestigio del reino olvidado. En alguna muerte violenta, el castigo por haberse acordado del reino. En alguna risa, en alguna lagrima, la sobrevivencia del reino. En el fondo no parece que el hombre acabe por matar al hombre. Se le va a escapar, le va a agarrar el timón de la maquina electrónica, del cohete sideral, le va a hacer una zancadilla (...)"
Apartes del cápitulo 71 de Rayuela, Cortazar
-ésto no lo leía por lo menos hace cinco o seis años. a veces pienso que hay cosas que se quedan en la cabeza- en cuanto a la tesis, a veces, que conste: sólo a veces, digo:
.... para qué escribir sobre nostalgia si ya lo han dicho todo?
Chisme urbano
…por otro lado ¿de donde sacamos el cuento de la patilla y el alcohol? Por acá me están exigiendo pruebas fuertes de la supuesta intoxicación con arsénico… yo realmente no lo quiero intentar.
Friday, November 04, 2005
Subscribe to:
Posts (Atom)