tengo un amigo que trabaja en un banco. él de manera muy fácil me explica lo que hace: “llego todos los días a las 7 a.m., entro a una oficina que queda en la parte de atrás del edificio, casi mirando la novena -la entrada principal queda sobre la séptima- y me encuentro con 10 personas más. personas que posiblemente llevan en esa misma oficina, llegando a las siete de la mañana, saludando a las mismas nueve durante cinco días a las semana, a veces seis, por casi cinco años”. él lleva alrededor de uno y creo que no planea estar por mucho tiempo más. mi amigo quiere viajar.
el trabajo de él es simple. él le presta plata a la gente, lo ha hecho todo ese tiempo y con un poco de orgullo dice que en promedio han sido doce mil millones. desde las siete a.m. hay fila al frente de las puertas del banco. todos esperan que abran para poder atravesar el pasillo que conecta hacia la novena y concretar, así, la apertura de un negocio nuevo, la remodelación de la casa o simplemente un préstamo para “no sé que”. son muchos según él. todos esperan lo mismo, tienen la misma carpeta, y, lo peor, tienen la misma mirada: una que dice “el banco es mi mejor amigo”. eso es lo que más detesta y es por ese tipo de día a día que ha buscado otro tipo de mirada. mi amigo camina unas cuadras todas las mañanas esperando una señal que le diga que no tiene que ir al banco, puede ser cualquier cosa, puede ser un afiche o un señor de la calle . todavía no ha visto nada, pero eso en vez de desilusionarlo lo ha animado más. yo a veces le digo que la señal la va a encontrar dentro del banco, de pronto en un billete, en una mujer que quiere poner un negocio después de pensionada o en otro tipo de cosas que yo ni siquiera he podido imaginar porque nunca he ido. él no me cree mucho, en verdad, parece saber que son en las mañanas donde aquello que está esperando aparecerá. a mi me da risa. pero, a veces cuando me llama, tengo la esperanza que me dirá que eso que ya se volvió un poco mío, apareció.Wednesday, September 27, 2006
Thursday, September 21, 2006
Monday, September 11, 2006
Tranquilo pero “sabroso”
Mi vida se resume en muy pocos puntos. La tesis, la noche, estar al frente de mi pc, la rumba. Y los amigos, nunca faltan los amigos. Escuchar nueva cosas, “stumblonear” de vez en cuando –ya le estoy cogiendo el ritmo. Llevo mi vida con tranquilidad. La noche sigue en pie, reencontrándome con algo de baile, de música, de "drum n bass" y hasta de house, sobre todo escuchando el regalo de NY. Mientras tanto, esperando que llegue el 20 de Septiembre para recuperar aquella madrugada que se perdió el sábado. Sigue en pie el coqueteo. Qué divertido es. Por ahora sólo ando en una espera tranquila pero sabrosa.
Escucho: Standing right here.
Sunday, September 03, 2006
Subscribe to:
Posts (Atom)


