Wednesday, November 24, 2004
En ese momento, dándose cuenta que no sabía que era lo que realmente le preguntaban, cogió su lápiz y se dispuso a escribir. No le importó, sabia que él –sí, aquel que la estaba mirando desde el tablero- era el mismo que la miraba la noche de ayer. Pudo reconocerse, contestó el par de preguntas decidiendo que no volvería a clase. M se había ido para siempre.
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