Dedicado al Sr Guillot por aquellos reproches que suele hacerme -así él diga que no me los hace, y, que ni siquiera, reproches son-
… claro que, agradeciéndole y reconociendo que es de los pocos/locos que me acompañan en empresas o juegos como este.
Esta mañana cuando desperté me di cuenta que había soñado “retrospectivamente” con mi paso por filosofía, o mejor, con mi paso por el departamento de filosofía. Después de pensarlo un poco, y atribuirlo no sólo a la ansiedad que me produce las malas jugadas que me hace la CIA, sino a los chismes sobre la asamblea permanente, bloqueo y ahora cierre de la U, me di cuenta que mi sueño se refería a otra cosa.
Era mi propia conciencia recordándome lo poco sensata –de pronto- pero sobre todo lo poco rigurosa, que yo he sido con mi carrera. Y me dije ahí mismo: “claro, es por eso que más de uno ha apelado a mi destierro del depto” (hay que aclarar que el Sr Guillot no ha sido uno de ellos). Sin embargo, minutos después caí en cuenta que la falta de sensatez no ha sido el caso, y no es que yo haya sido poco seria (de pronto poco rigurosa sí), sino que para mí esto de la filosofía, ha sido todo un juego. ¿Y quien puede negar que los juegos carecen de seriedad? Desde un juego de parqués, Tío Rico o Risk pasando por la más abrumadora partida de ajedrez, sabemos que cuando jugamos, jugamos en serio. En estos casos, en unos más acentuados que en otros, el tiempo o se estanca o se pasa volando (depende del punto de vista del jugador), nuestro amigo más cercano -en circunstancias comunes y corrientes- puede convertirse en el enemigo más fuerte, y, sobre todo, en ese pequeño lapso, mientras jugamos, no somos nosotros sino que nos convertimos en la ficha que está en juego, o mejor, en riesgo.
Para ello más allá de la experiencia, también puedo apelar a argumentos de autoridad. No ha sido en vano que muchos de los filósofos (casualmente nacidos en tierras donde se encuentra hoy el Sr Guillot) lo han escrito. En términos pocos rigurosos (argumentativamente hablando) puedo decir que Kant y Schiller vieron en el juego la posible conciliación entre naturaleza y moralidad, que Gadamer vio la obra de arte cómo el único juego posible donde el hombre podía transformarse, y, Benjamín (sí, mi favorito) vio en el juego y también en el sueño (pero eso sería tema de otro post) la verdadera posibilidad de conocimiento (él habla de la Historia que está en juego).
… Y yo mientras recordaba ésto y mi sueño al mismo tiempo -es claro que mi vida en los últimos años se ha resumido en ellos- me llegaba a la mente las imágenes de esa lógica IV (con Victor Tapia, se acuerdan?) -que quien sabe si fue un juego para todos- o esas clases de Hannah Arendt (donde el juego se nos hacia cada vez más serio), y esos últimos días de Saga: donde se jugaba entre artículos que algunos llevaban a publicación y petacas de cerveza que intentábamos regatear días antes de lanzamiento…… Filosofía sí ha sido un juego, y aunque para algunos ha tenido reglas diferentes, ahora sé que sí he estado metida en él, y, tal como lo quiero dejar no tan implícito acá, la pregunta que me queda es si en verdad quiero seguir dentro de ella ... ¿será que ya estoy demasiado involucrada? ¿será que si me lo he tomado realmente en serio?
… claro que, agradeciéndole y reconociendo que es de los pocos/locos que me acompañan en empresas o juegos como este.
Esta mañana cuando desperté me di cuenta que había soñado “retrospectivamente” con mi paso por filosofía, o mejor, con mi paso por el departamento de filosofía. Después de pensarlo un poco, y atribuirlo no sólo a la ansiedad que me produce las malas jugadas que me hace la CIA, sino a los chismes sobre la asamblea permanente, bloqueo y ahora cierre de la U, me di cuenta que mi sueño se refería a otra cosa.
Era mi propia conciencia recordándome lo poco sensata –de pronto- pero sobre todo lo poco rigurosa, que yo he sido con mi carrera. Y me dije ahí mismo: “claro, es por eso que más de uno ha apelado a mi destierro del depto” (hay que aclarar que el Sr Guillot no ha sido uno de ellos). Sin embargo, minutos después caí en cuenta que la falta de sensatez no ha sido el caso, y no es que yo haya sido poco seria (de pronto poco rigurosa sí), sino que para mí esto de la filosofía, ha sido todo un juego. ¿Y quien puede negar que los juegos carecen de seriedad? Desde un juego de parqués, Tío Rico o Risk pasando por la más abrumadora partida de ajedrez, sabemos que cuando jugamos, jugamos en serio. En estos casos, en unos más acentuados que en otros, el tiempo o se estanca o se pasa volando (depende del punto de vista del jugador), nuestro amigo más cercano -en circunstancias comunes y corrientes- puede convertirse en el enemigo más fuerte, y, sobre todo, en ese pequeño lapso, mientras jugamos, no somos nosotros sino que nos convertimos en la ficha que está en juego, o mejor, en riesgo.
Para ello más allá de la experiencia, también puedo apelar a argumentos de autoridad. No ha sido en vano que muchos de los filósofos (casualmente nacidos en tierras donde se encuentra hoy el Sr Guillot) lo han escrito. En términos pocos rigurosos (argumentativamente hablando) puedo decir que Kant y Schiller vieron en el juego la posible conciliación entre naturaleza y moralidad, que Gadamer vio la obra de arte cómo el único juego posible donde el hombre podía transformarse, y, Benjamín (sí, mi favorito) vio en el juego y también en el sueño (pero eso sería tema de otro post) la verdadera posibilidad de conocimiento (él habla de la Historia que está en juego).
… Y yo mientras recordaba ésto y mi sueño al mismo tiempo -es claro que mi vida en los últimos años se ha resumido en ellos- me llegaba a la mente las imágenes de esa lógica IV (con Victor Tapia, se acuerdan?) -que quien sabe si fue un juego para todos- o esas clases de Hannah Arendt (donde el juego se nos hacia cada vez más serio), y esos últimos días de Saga: donde se jugaba entre artículos que algunos llevaban a publicación y petacas de cerveza que intentábamos regatear días antes de lanzamiento…… Filosofía sí ha sido un juego, y aunque para algunos ha tenido reglas diferentes, ahora sé que sí he estado metida en él, y, tal como lo quiero dejar no tan implícito acá, la pregunta que me queda es si en verdad quiero seguir dentro de ella ... ¿será que ya estoy demasiado involucrada? ¿será que si me lo he tomado realmente en serio?
2 comments:
La filosofía es un juego. La filosofía en el departamento es doblemente un juego. Es difícil entusiasmarse con una disciplina cuando uno no ve que esta sea significativa -moral o intelectualmente- para la mayoría de la gente que se dedica a esto. Si al menos los filósofos fueran mejores personas que los no filósofos; si al menos la filosofía nos hiciera más morales y más felices. No obstante, salvo contadas excepciones, esto no es el caso. Welcome to this warm exile from philosophy.
Ximenita, en primer lugar, muchas gracias por este post, qué bonito regalo (pero sobre todo, que bonita (auto-)reflexión...
Yo estoy de acuerdo en que la filosofía es un juego, y también con que en el departamento es doblemente un juego (aunque en muchos otros departamentos también lo debe ser). Estoy también de acuerdo contigo en prácticamente con todo lo que escribes; me encantaría en todo caso que compartieras algo de esos sueños benjamineanos a la luz de una botella de vino tinto cuando regreses a Bogotá.
Discrepo, sin embargo, de la opinión de Bloom de que es difícil entusiasmarse con eta disciplina cuando uno no ve su significado moral o intelectual en la gente que se dedica a ella. Él mismo, hace unos 5 años, me enseñó y me mostró una forma de entusiasmo que aún no olvido y que aún me mantiene con la boca abierta cada vez que me encuentro con un buen argumento filosófico... es un asombro, no sólo ante la razón, sino ante lo que, en la filosofía, se nos presenta como completamente humano: un lugar sin victorias ni derrotas definitivas, un lugar donde sólo parece haber tonos de gris, donde toda distinción tajante es peligrosa, donde la libertad parece inalcanzable... éso es lo que a mi me apasiona.
Un fuerte abrazo, para que no te sigas congelando!
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