
Se supone que deberías estar trabajando y no pensando en las sorpresas que ese viaje, sin promesa alguna, trajo. Y es que esos días fueron más que descubrir que tu tío no sólo es ese personaje que peleó en Vietnam, que ahora no tiene dientes y que igual que viejo de novela de ficción colombiana, se retiró comprando un terreno en la mitad de Texas -en tierra de nadie, donde nadie está y donde nadie llega- para hacer de su rutina un cigarrillo y un tractor.
Y es que eso no importa, porque en últimas ese viaje no fue la reconstrucción de recuerdos ajenos con cara de foto de caja perdida, ni siquiera el reencuentro con un acento, con una historia de fantasmas que habitan en fincas de bolívar y, mucho menos darse cuenta que ese sitio es igualito a la represa de Prado Tolima.
Ese viaje fueron los cuarenta y cinco minutos después de la no muy lacrimosa despedida. Entre el error garrafal de girar al sur y no al norte en carretera gringa y la elección casi inocente de escuchar a johnny Cash, ese viaje, ese viaje que en principio no prometía nada, fue convirtiéndose en un verdadero road trip…. Sí, de esos -por más cursi que suene- que pasan en las películas.
2 comments:
y pues no es cursi. acaso no fue inventado por las peliculas. hay fotos?
las fotos toca esperar un rato, no las he mandado a revelar... cursi... cursi también podría pensarse en el el buen sentido de la palabra,no?
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